Expertos israelíes y británicos replantean el origen de la luna

27/Ene/2017

ItonGadol

Expertos israelíes y británicos replantean el origen de la luna

Una nueva teoría elaborada por expertos del
Instituto Weizmann de Ciencia de Israel, y del Imperial College de Londres
propone que varios impactos por el mecanismo de la acreción, habrían propiciado
la formación del satélite. El estudio replantea el origen del astro, aportando
más preguntas que respuestas.
Si fuera necesario hacer un símil familiar
para explicar la relación que tiene la luna con la Tierra, se podría decir que
el satélite natural es el hermano menor de nuestro planeta. No solo por su
cercanía y tamaño, sino por su ‘ADN’ geológico, muy similar al de la Tierra, y
por su comportamiento caprichoso, con gran influencia en diferentes fenómenos
naturales que ocurren en la Tierra, como las mareas.
Todo esto se sabe ahora gracias a la
fascinación que la luna ha despertado históricamente entre los humanos, que en
los últimos cien años ha llevado a que sea uno de los objetos celestes en los
que más se ha invertido dinero para su investigación. Sin embargo, y pese a
todos los esfuerzos, la luna sigue guardando toda clase de misterios que los
científicos intentan develar continuamente. De hecho, hace pocos días cobró
relevancia internacional un estudio que busca aportar nuevas luces sobre uno de
los principales interrogantes que aún persisten sobre la luna: cómo se formó.
Según explica el geólogo planetario David
Tovar, dentro de todas las teorías sobre la formación del satélite, la que
mayor consenso tuvo fue la del impacto: un objeto del tamaño de Marte chocó
contra una jovencísima Tierra, haciendo que los fragmentos resultantes se
elevaran en el espacio y luego se unieron mediante un proceso llamado acreción.
Ahora, la nueva teoría plantea que, en cambio de un solo impacto, hubo varios,
que, por el mismo mecanismo de la acreción, habrían propiciado la formación del
satélite.
“La principal diferencia que marca esta
hipótesis no está en su postulado, porque simplemente tiene como planteamiento
novedoso el número de colisiones. No obstante, en lo que sí resulta innovadora
es en la técnica utilizada para llegar a la conclusión, que fueron las
simulaciones por computador de alta precisión”, detalla Tovar.
Para el astrofísico Juan Diego Soler, quien
trabaja en el Instituto Max Planck de Alemania, aunque las misiones Apolo
ayudaron a resolver en buena parte la pregunta de la composición del satélite,
gracias a las muestras de material que trajeron los astronautas, aún queda
mucho por averiguar, sobre todo, en cuanto a la parte menos explorada del astro:
su lado oscuro.
Para Soler, esta zona de la luna es tan
misteriosa como fascinante: “Como la luna no rota en relación con la Tierra,
siempre vemos la misma cara; el otro lado se encuentra expuesto, porque no está
bloqueado por la Tierra, y hay una cantidad de meteoritos que nos pueden ayudar
a conocer más sobre el sistema Solar”.
Asimismo, Soler afirma que el lado oscuro
también se encuentra libre de distintas radiaciones de origen terrestre, como
las ondas de radio y la contaminación lumínica. Estas características hacen de
este lugar un punto perfecto para instalar un radiotelescopio, en primer lugar,
porque no tendría interferencias de este tipo de señales y, en segundo, porque
permitiría observar una zona del universo poco explorada hasta ahora.
Pero, desafortunadamente, estos son planes con
pocas perspectivas, pues ni siquiera todos estos alicientes han sido
suficientes para prolongar la exploración lunar, que prácticamente detenida
desde que terminó el programa Apolo. De acuerdo con Soler, el principal motivo
es la falta de recursos económicos para financiar las mansiones. En este
momento, los países más preocupados por la exploración lunar son China y
Holanda, que tienen pensado utilizar impresoras 3D para construir una base en
el satélite.